Thursday, August 18, 2005

Nota a mis distinguidas lectoras y admiradoras

Debido al éxito de mi blog, quiero reconocer, humildemente, que de ahora en adelante solamente responderé a las cartas y peticiones de amor de mis lectoras del extranjero. Y que no vayan a decir las nativas que lo hago por creído o porque me volví un riquito comecarne montataxi, no bellas damas, lo hago es para mejorar la raza y para que la afortunada que sea la primera en mojarse con mi ADN conserve el rancio abolengo de lo mejor de Popayán.

Así que espero que no haya ninguna local resentida que crea que me volví de mejor familia porque me leen mucho en las extranjas. Como digo en los memoriales que presento en los más distinguidos estrados de la justicia laboral: Nada más alejado de la realidad!

Y esto también aplica a las viejas cochinas que me han hecho propuestas deshonestas que un prohombre como yo no puede aceptar. Recuerden, busco es a una sardinita, así, bien elegante, bien puestesita, rosadita, agraciadita y con cacheticos querendones.

Tuesday, August 16, 2005

En el colegio

A veces creo que soy como Tom Jones, osea, el artista de las mujeres del estrato seis.

Si acaso tengo algo de qué sentirme orgulloso y por qué meter barriga y sacar pecho es por haber logrado ser maestro catedrático de la honorable y distinguida institución de la que obtuve mi diploma de bachiller: El Gymnasio Yesiguaz.

Así como lo oyen, mis distinguidas lectoras de acá y del extranjero: en la actualidad soy profesor de Biología en el Gymnasio Yesiguaz, que es el mejor colegio de Bogotá, es como el Harvard de los Colegios de esta ciudad. (y que se callen la jeta los envidiosos de esos colegios de gente comecarne montataxi como el nueva granada - que tiene un colegio malo, pero una buena universidad - y el anglo)

La verdad, la experiencia con los chinos ha sido fascinante y, con algunos, excitante. Me gusta mucho.

Pero sea hora entonces de hacer remembranza de mis épocas de colegial, cuando vestía de pantalones cortos y medias blancas, que según mi señora madre, me hacían ver como un angelito caído del mismísimo cielo.

En la lonchera mi mamá siempre me mandaba buenas viandas. Que su yogur, que su arepaehuevo, que su gasimba pa la sed, que su empanadita pal recreo. Bellas épocas aquellas, en lo que a comilona se refiere.

Pero no todo fue alegría. Recuerdo aquella tarde, en el recreo, cuando pregunté, con la mayor inocencia, con la mayor santidad, con toda la nobleza que siempre me ha caracterizado, a los otros niños: chinos, a qué sabe el pipí de sus papás

La golpiza maltrató mi lindo rostro y tuve que decirle a mi mamá que me había golpeado era uno de esos pobres que andan por la calle, para que no supiera que en el colegio me había transformado, pues me di cuenta que acariciarse con el papito de uno no era algo que hicieran todos.

Confundido, fui a donde el párroco de mi iglesia, que en esa época era mi señor Rubiano, a quien nunca le pude decir padre, sino doctor. Mi doctor Rubiano para acá, mi doctor Rubiano para allá. Le dije a mi doctor que los niños me habían dicho que los únicos que chupaban el pipicito de sus papacitos eran los maricas, y él me dijo que eso era mentira y, para demostrármelo, me metió al confesionario para probarme su punto.

Fue entonces cuando leí el catecismo del padre Astete y me di cuenta que eso no era normal, por lo que debía entonces volverme un varoncito y buscarme niñitas de buena dscendencia para amar.

El resto, ya lo saben mis distinguidas lectoras de Mi Primera Vez (que es el relato que puse antecitos que éste).

Sunday, August 14, 2005

Mi primera vez

Blog que se respete debe incluir una pequeña referencia a la forma en que el dueño del Blog perdió su virginidad. Muchos dicen que esa experiencia lo marca a uno de por vida, así que no puedo ser egoísta con mis lectoras y negarles esa historia.

Ahora lo mas complicado, lo que voy a decir no es fácil, más cuando uno es de familia distinguida, pero bueno, la verdad es que no puedo hablar de una primera experiencia, sino de dos:

La primera y más traumática, explica mi aversión por el aliento a tinto y mi repulsión por los “guachimanes”. Se trata de una virginidad robada, cuando tenía 11 añitos, el señor vigilante de mi edificio, aprovechándose de la ausencia de mis padres, me sentó en sus piernas cuando llegue del Colegio y el muy descarado me engaño con el cuento de que “eso que sientes es mi revolver”, y yo, ingenuo en ese momento, le dije que lo sacara, omito lo siguiente por respeto a mis lectoras.

Mi otra experiencia es menos traumática. Catorce años después de la primera experiencia, es decir, cuando tenía 25 años, pude por fin hacer el amor con una bella dama. Mucho me costo, sin embargo, entablar dialogo con la impulsadora (modelo que promociona productos – para mis lectoras extranjeras) debido a las distancias existentes entre un distinguido como yo y esa pobre mujer. Pero bueno, afortunadamente me llene de valor, le pedí el teléfono y nos fuimos de rumba a un establecimiento en la poco conocida y subestimada “1ero de mayo”.

No quiero entrar en muchos detalles (nuevamente por respeto a mis lectoras), el hecho es que salimos de la rumba para un motel, y en ese motel me hice todo un hombre. Traumas, pues varios, no lo voy a negar: repulsión por el órgano reproductor femenino abundante en pelo, repulsión por el olor a pescado en ciertas zonas del cuerpo femenino.

Agradezco su comprensión y espero ir revelando mas cosas de mi vida.

Leo

P.D. Dejen sus peleas maritales para otro Blog (saben a quienes me refiero).

Friday, August 12, 2005

"La opinión es como el culo"

Quisiera compartir con todos y todas estas palabras de sabiduría que leí en un cuadernillo que me vendieron el otro día en la buseta:

"La opinión es como el culo: todo el mundo tiene uno, pero no hay que andar mostrándoselo a todo el mundo".

Ojalá pudieramos todos abrirnos a la oportunidad de aprender de los demás, obteniendo pequeñas gotitas de felicidad en cada uno de nuestros días gracias al amor de nuestro prójimo.

Leito.

Wednesday, August 03, 2005

Excuse usted

Excusarán mis queridas admiradoras (me refiero a las tiernitas, no a las viejas morbosas que me han enviado correos proponiéndome porquerías) mi ausencia por estos días, pero la derrota de mi santafecito lindo me achantó tanto que preferí mantenerme alejado de la opinión pública.

Pues sí, esta vez no se pudo, pero fue el designio de Dios y Diosito y el divino niño saben cómo hacen sus cosas, por algo será que no campeonó al club albirrojo.

Bueno, para compensar a mis ávidas y avispadas lectoras, les relataré mis últimas aventuras en mi club, que es campestre, porque queda fuera de Bogotá, en Melgar: El club Cafam.

Madre de Dios! Qué club, muy grande y espacioso y con buena comida en sus restaurantes: que su tamalcito al desayuno, que su arepaehuevo de medias nueve, que su bandejita paisa de almuercito, que su polita pal calorcito y que su bandejita paisa de nuevo para la comida (o cena, como dicen los gomelos).

Se preguntarán las niñas que me sueñan, qué estaba haciendo un hombre de negocios, ocupado y sin descanso (el sector del transporte público todos los días se mueve), qué hacía veraneando en esa paradisiaca ciudad.

Pues les confesaré que estaba echándome una canita al aire porque quería mostrarle lo mejor de mi Colombia bella a un señor extranjero que por estos días me estaba visitando.

Mi santa madre me había comentado de que el señor que llegaba era un buenmozo empresario de Villavicencio y, claro, yo pensé para mis adentros que debía de ser un provinciano cualquiera, pero cuando mi señora madre dijo su nombre, de una vez me dí de cuenta que quien nos visitaría era de las más nobles familias europeas.

Jean Paul Guarnizo llama el sujeto en cuestión.

Para mis lectoras que no saben inglés debo aclararles que no llama Juan, sino Jean y que a pesar de que su primer nombre se escribe como mis Petrolizados, no se pronuncia Yin, sino Yan.

Lo mismo sucede con el Paul, que no se pronuncia como Paula, sino como el juego de billar del que el hijueputa del enano guarnizo es un duro: el Billar Paul.

Y claro, con ese nombre, yo no me esperaba a cualquier indio peináo comecarne montataxi, no, señores, cuando llegó, me di de cuenta que era todo un doctor, distinguido y clasudo, como yo.

Vieran esa elegancia, ese porte, clase y distinción. Puro parisino, tan francés como el pancito francés, que también va con la changuita (que me contó Jean Paul que es una palabra que viene del francés).

Y obvio, como el viaje iba todo a nombre de la honorable firma para la que trabajo, mi doctor Jean Paul, como buen hombre de negocios, se trajo a su señora madre (bella ella), a su tía Yolindis, a su primo Ronald y a su novia, Hannys, tan preciosa como una diosa.

Como mi doctora DuPont está por llegar a la oficina, y como nos tiene prohibido entrar a la internet porque según ella estas cosas del diablo distraen a los trabajadores, debo de dejarlos, para contarles más historias más tardito.

P.S. Un saludo para mi doctor Andrés Pastrana, que es un hombre distinguido y que va a representar muy bien el gobierno de mi doctor Uribe en el país del norte. Si necesita un bello consultor que pase por nativo americano y que domine el habla anglosajona (no por nada pasé cuatro años en el Colombo), que me llame a donde doña Myrta, que ahí me pasan al teléfono.