Tuesday, June 07, 2005

Que no les pase a mis lectoras...

Hoy quiero comentar a mis estimadas (as) lectores (as) sobre el problema de la inseguridad tan berraca que se ha apoderado de esta ciudad, y que no deja que la gente de bien como yo, de una estirpe payanesa, tan rancia como el olor que mi cuerpecito expele, pueda vivir en paz.

Pa’ los que me conocen de atrás, recordaran que un hermoso colmillito adornaba mi sonrisa en forma sexy, sin embargo, siguiendo los consejos de mi buen amigo Cesar Rodríguez en relación con lo importante que es la imagen pa’ hacer plata, y guiado por un volante que me dieron en una de mis habituales visitas a los juzgados municipales a patinar los procesos de mi doctora, resolví hacerme un tratamiento de ortodoncia. Pese a mis ruegos, el condenado doctor no estuvo de acuerdo con la conveniencia de que mi lindo colmillo siguiera adornando mi sonrisa.

Hasta ahí todo bien, ya me había hecho a la idea de vivir sin mi colmillo porque lo dijo el doctor, y mis estimadas lectoras sabrán que, sea lo que sea, doctor es doctor.

Una vez perdido mi apreciado apéndice, que me daba todo el sesapil que siempre he usado para llevar a moteliar a cuanta impulsadora conozco en aquellos aprestigiados bares de las inmediaciones de Galerias, procedió el Dr. Sonrisa, así se llama mi doctor de los dientes, a hacer un frenillo a mi medida para cuadrarme nuevamente la sonrisa, y ahí comenzó la desgracia que les quiero narrar.

Pocos días después de estrenar mi frenillo, debí ir al centro en un transmi, el condenado frenillo como que me quedo chiquito y me incomodaba, por lo que resolví sacármelo de la jeta y guardarlo en uno de los bolsillos de mi finísimo saco, allá descansaba tranquilo en compañía de $1300 pesos en monedas de diferentes denominaciones, varios clips, que convenientemente deformados, utilizo indiscriminadamente pa limpiarme las uñas o las orejas, un par de bandas de caucho, y una tarjeta que me dieron por la calle, donde ofrecían dos “lolitas” por $20.000, al respaldo de la cual tenia anotado el teléfono de mi ultima conquista, una hermosa rubia llamada Lady que había conocido montando bicicleta en el simoncho, mientras nos refrescábamos con un juguito de naranja recién exprimida.

Ahí tenia yo mi frenillo, sin protección alguna, pues mi mama no me había dado pal estuche, y mi sueldo en el Yesiguaz, y donde mi doctora Michelsen no alcanzan pa lujos, cuando una persona inescrupulosa, un indio de esos que ahora uno ve por las calles, de esa gente fea sin estudio, metió su mano en mi bolsillo sin que yo me diera cuenta, y me dejo sin el frenillo, sin lo del bus, y lo que si me amargó de verdad, sin los clips...¿De por dios...como cabe tanta gente mala en el mundo?...¿cómo no dejan que un hombre cumpla sus sueños? Hampones feos desgraciaos...

Pues bueno mis queridas lectoras, aquí les dejo mi historia que me tiene triste, para que nunca les vaya a pasar a ustedes...la próxima vez, cuando me repongan el frenillo, no lo dejare tan mal cuidado, menos mal, después de todo, lo puedo meter entre los calzoncillos...

5 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Estimado Leo, ya es hora de que dejes de ser tan confiado, fijate lo que hiso el celador con tigo en una anterior oportunidad....

si continuas tan incauto por la vida, estas jodido....

8:22 PM  
Blogger El Cofrade said...

Oiga muy chistoso... triste pero chistoso. ¿Ve y vos no sos amigo de la Jazlady?

10:09 AM  
Anonymous Anonymous said...

Leonardo, felicitaciones por este espacio, por hacerme reir tanto con su forma de ser..... por ahi dicen que no hay mejor cosa que saberse reir de las deficiencias propias, y usted con este Blog, si que lo ha logrado.
Animo y no importa que tenga pinta de policia de transito, desde que se haga notar, y con este blog lo està consiguiendo, va ganando prestigio,

11:05 AM  
Blogger Sangre Rebelde said...

Leonardo,
Me parece increíble la valentía del ladrón, que lo robó a ud, a pesar de su pinta de wachiman.
Gracias por haberme dado la entrevista, que saldrá en mi blog el próximo domingo.

11:37 AM  
Blogger Foucault said...

Eso nos pasa por no se lo suficientemente desconfiados. El colombiano promedi desconfía de su compatriota en cualquier aspecto, pero si lo que quieres es seguridad tienes que odiarlo y verlo como ser inferior.

Es broma, pero la parte del desconfie para nada.

3:25 PM  

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